Presidente Juan Orlando Hernández en la OEA: “Convoco a todos los hondureños a construir una República más justa y transparente”

January 20, 2016

 

 

 

 

 

  • Hernández destaca que la inseguridad, la corrupción y la impunidad fueron procesos progresivos que no se atacaron en gobiernos pasados

  • Al asumir la Presidencia, ratificó el compromiso de identificar las raíces del problema y se detectó que el Estado no estaba preparado para enfrentarlos

  • Se definieron tres líneas estratégicas: actualizar las leyes, fortalecer y reformar las instituciones y buscar la colaboración activa de los ciudadanos en su implementación

  • En dos años de gestión se redujeron las muertes violentas, se desbarataron todos los carteles del narcotráfico y se redujo la extorsión

  • En combate a la corrupción ordenó intervenir el IHSS desde antes de asumir la Presidencia y se reformó la administración de Salud, hospitales, la DEI, las aduanas, Migración y el Instituto de la Propiedad.

  • A futuro se necesita profundizar los procesos de reforma y fortalecimiento institucional  definitivos en las organizaciones públicas y operadores de justicia

  • El Gobierno garantiza a la Misión el más amplio acceso a la información, a las instituciones y sus procesos.

  • El Gobierno tomó la iniciativa de proponer, en junio pasado, la creación de un Sistema Integral Hondureño para combatir la corrupción y la Impunidad y de todo ese proceso surge la MACCIH

  • La MACCIH viene a apoyar, orientar, supervisar y colaborar activamente en el fortalecimiento de las instituciones nacionales, responsables finales de derrotar la corrupción y la impunidad

 

Washington, 19 de enero. El presidente Juan Orlando Hernández instó hoy a los hondureños a construir una República más justa y transparente,  con mejores instituciones, en su discurso después de suscribir con la OEA el histórico acuerdo que permitirá instalar en Honduras, por iniciativa de su Gobierno, la Misión Internacional contra la Corrupción y la Impunidad en Honduras (MACCIH).

 

“Convoco a los hondureños todos a construir un haz de voluntades que nos permita emprender, con responsabilidad y sentido de futuro, la senda del bien común para construir juntos una República mejor, con mejores instituciones, más justa, más transparente y más confiable”, manifestó.

 

La firma entre el presidente Hernández y el secretario general de la Organización de Estados Americanos (OEA), Luis Almagro, se realizó con el acompañamiento de las máximas autoridades de este organismo hemisférico, quienes reconocieron en el Gobierno hondureño la voluntad de iniciar un proceso que marca un antes y un después en la lucha contra la corrupción.

 

Hernández resaltó en su discurso que este es un esfuerzo que se ha construido desde que inició su Gobierno, ratificando lo que expresó el 27 de enero de 2014 al asumir el poder de la  nación, en el sentido de que combatiría la corrupción en todas sus formas y donde sea que estuviera.

 

Bajo este contexto, destacó que la firma de este convenio histórico representa el punto culminante de un proceso de diálogo que ha generado fuertes expectativas en toda la sociedad hondureña y que, como en toda sociedad, tuvo la disidencia de algunos grupos y coincidencias de otros.

 

Pese a ello, resaltó que el Gobierno se esforzó porque este diálogo franco y abierto representara un punto de partida, un comienzo, “pleno de oportunidades; motor de esperanzas y expectativas para la reconstrucción de un mejor país, más justo, más honesto y más confiable”.

 

Recordó que ni la justicia ni la honestidad ni la confianza se decretan y que no basta con proclamarlas; todas deben construirse, deben ser producto del ejercicio sostenido de la voluntad política, de la articulación de consensos, la participación de los ciudadanos, la constante valorización de la transparencia y la operación continuada de instituciones buenas y fuertes.

 

Aunque estos fueron los ejes que dominaron la voluntad del Gobierno, Hernández aseveró que “la responsabilidad de construir la transparencia, en definitiva, es de todos”.

 

El papel del Gobierno

 

En el caso del Gobierno, recordó que al asumir la Presidencia, el 27 de enero de 2014, se comprometió a combatir la corrupción en todas sus formas, de frente, sin cuartel, dando la cara, en todo momento y se encuentre donde se encuentre.

 

Debe haber  “dignidad y honestidad arriba, para exigirlas en igual medida de los servidores públicos de todos los niveles y reclamarla de todos los actores sociales, económicos y políticos de Honduras”, sentenció.

 

Este esfuerzo se materializó sobre tres líneas estratégicas: La actualización de las leyes; el fortalecimiento y reforma de las instituciones, y la obtención de resultados que hicieran posible la legitimación de los cambios y la colaboración activa de los ciudadanos en su implementación.

 

Gobierno identifica los problemas de raíz

 

Hernández destacó que fue fundamental identificar y atacar las manifestaciones más destructivas de estos fenómenos:

 

La pérdida de libertad de los ciudadanos, las familias y las comunidades, producto de la violencia creciente con un costo de miles de vidas, la extorsión generalizada, el pasaje y tráfico de drogas por el territorio nacional y el desplazamiento del crimen organizado internacional hacia nuestra región.

 

De este análisis se concluyó que el Estado no estaba preparado para enfrentarlo, y, entre tanto, había un crecimiento desmesurado de las redes de corrupción pública y privada sustentado en niveles crecientes de impunidad.

 

Asimismo se identificó que había una captura y verdadera ocupación forzada de áreas críticas del Estado y la Administración por parte de individuos y estructuras delictivas dedicadas a explotar las organizaciones públicas en beneficio propio.

 

Estas abarcaban la malversación de recursos públicos, como el sonado caso del Instituto Hondureño de Seguridad Social y los escandalosos desvíos en la compra y distribución de medicamentos, la evasión y desvío de recursos fiscales, en la Dirección Ejecutiva de Ingresos y la Aduana, el ataque abierto a la seguridad jurídica en el Instituto de la Propiedad, el tráfico de permisos y autorizaciones en materia ambiental, de construcciones y urbanización, de transporte público y de comercio exterior, entre otros.

 

Ambos fenómenos fueron el producto de procesos progresivos que tienen como característica común la generalización de la impunidad.

El mandatario señaló que “la impunidad tampoco es un hecho aislado, ni surge de un día para otro. Más bien resulta del progresivo deterioro en la integración y funcionamiento de la Justicia y todos sus operadores: la Policía y su capacidad de prevenir, investigar y reprimir el delito; el Ministerio Público y su capacidad de investigar y judicializar los delincuentes; el Poder Judicial y su capacidad de operar con independencia, celeridad y oportunidad en la aplicación de las leyes, y los centros de reclusión y su capacidad efectiva de contener y reeducar a los transgresores”.

 

 

Crece la inseguridad y la impunidad

 

El presidente Hernández recordó que fue a mediados de la primera década de este siglo que Honduras comenzó a evidenciar una “progresión perversa en el deterioro de las condiciones de seguridad y violencia y en el aumento de los delitos graves, especialmente los homicidios y la extorsión”.

 

Agregó que, desde ese momento, cada año registró un aumento en el número absoluto y en las tasas de muertes por homicidio.

 

“Desde esa fecha se incrementó en forma explosiva el tránsito de drogas por nuestro territorio, creció y se consolidó la instalación de los carteles del narcotráfico transnacional en nuestra región, se fortalecieron los mecanismos de reclutamiento y la operación de maras y pandillas asociadas a la narcoactividad”, apuntó el gobernante.

 

“Crecieron la violencia, la inseguridad, el terror, la ocupación criminal de áreas enteras de nuestro territorio, y se incrementaron los flujos migratorios de expulsión de ciudadanos, especialmente en la ruta de tránsito de droga desde el Sur hacia el Norte”, dijo.

 

Hernández puntualizó que el resultado de esta progresión perversa es que todos los años, hasta 2012, empeoraron los indicadores y crecieron las cifras asociadas a la violencia.

 

Para el caso, en 2009 la tasa de homicidios por cada 100,000 habitantes se ubicaba en 66.8, y llegó a 86.4 en 2011.

 

En números absolutos, Honduras tuvo 3.018 homicidios en 2006; 5.265 en 2009, y alcanzó la cifra máxima de 7.172 muertes por homicidio en 2012, lo que refleja un crecimiento “más del doble en apenas 6 años”, indicó.

 

Además, “crecieron las extorsiones, las bandas de extorsionadores y el desplazamiento forzado de personas y familias de sus hogares, barrios y colonias, territorialmente ocupados por maras y pandillas”, recordó.

 

Enfatizó que, a la par de ese crecimiento desmedido, no se registra en ese mismo periodo un crecimiento significativo de capturas, investigaciones, judicializaciones ni condenas, lo que pone de manifiesto la consolidación de condiciones de impunidad en niveles capaces de alentar el crecimiento continuo en el número de delitos contra la vida y la propiedad.

 

La corrupción galopante

 

Por otra parte, Hernández  señaló que en el mismo período crece y se afianza también una compleja red de delitos de corrupción en la órbita del Estado, la Administración y las organizaciones públicas, prácticamente en todos los ámbitos que admitieron –legal o ilegalmente—un crecimiento en la discrecionalidad de funcionarios, y que resultaron en prácticas de fraude, apropiación indebida y cohecho.

Al igual que con la inseguridad, la corrupción también avanzó sin límites, pues “no se registra en el período un aumento en la investigación, la judicialización ni la sanción de los delitos y los delincuentes, con lo cual se mantuvieron, se agravaron incluso, las condiciones de impunidad, en perjuicio del Estado hondureño y los ciudadanos”, admitió.

Las primeras medidas contra la inseguridad

Hernández recordó que, una vez pasadas la elecciones de 2013, y antes de asumir la Presidencia de Honduras, fue él quien solicitó al Gobierno anterior la inmediata intervención del Instituto Hondureño de Seguridad Social.

 

En enero de 2014, al asumir la Presidencia de la República, “ratifiqué los compromisos asumidos en la campaña electoral de recuperar la paz y la tranquilidad del pueblo hondureño poniendo en funcionamiento en forma coordinada todos los instrumentos legales aprobados por el Congreso Nacional en los años anteriores”, expresó.

 

El gobernante añadió que es así que, bajo su gestión, finalmente Honduras comienza a ver cómo se crean instrumentos para combatir la delincuencia, la corrupción y la impunidad; se comienzan a utilizar adecuadamente mayores recursos financieros, a limpiar, reformar y actualizar las instituciones y la administración y, sobre todo, producir resultados que permitiesen cambiar la calidad de vida y de la seguridad del pueblo, y revertir la desesperanza y la resignación en que se venía sumiendo el país.

 

“Mirando hacia atrás, en estos dos años Honduras ha comenzado a cambiar. Hemos atacado decididamente el crimen organizado internacional y el narcotráfico”, destacó.

 

Hernández destacó que se establecieron, y ahora operan con éxito, escudos aéreo, marítimo y terrestre, permitiendo así el control de las fronteras y aumentar en forma exponencial la incautación de drogas. Se han desarticulado bandas y carteles, se ha capturado y judicializado casos de narcotraficantes y se ha extraditado a los cabecillas.

 

En el territorio hondureño ya no están más los principales carteles de la droga que soportamos y sufrimos durante los veinte años anteriores; responsables de miles de muertes y de socavar la institucionalidad hondureña ¡De verdad: Sí hemos comenzado a cambiar!”, aseveró el presidente de la República.

 

De igual forma destacó las medidas para promover la convivencia ciudadana, la recuperación de espacios públicos y la construcción de megaparques en zonas que antes eran inseguras.

 

Asimismo, se rescató la gobernabilidad en el sistema educativo, incluyendo el cumplimiento efectivo de más de 200 días de clase.

 

En protección de la vida, dijo que se ha reducido la tasa de homicidios de 86.4 en 2011 a 56.6 por cada 100,000 habitantes en 2015, logro que ha significado salvar la vida de más de 3,000 personas.

 

“Estamos aún lejos de la meta que nos hemos propuesto para este período de Gobierno, pero los invito a identificar un país que haya logrado avances de esta significación en apenas dos años”, desafió el gobernante.

 

Logros contra la corrupción

 

En materia de corrupción en el Estado, Hernández destacó que intervino y reformó la administración y los controles en el Instituto Hondureño de Seguridad Social, en la Secretaría de Salud y la dirección de los hospitales públicos, en la Dirección Ejecutiva  de Ingresos, en Aduanas, en Migración y en el Instituto de la Propiedad.

 

Se puso en funcionamiento un nuevo sistema para la compra y distribución de medicamentos a partir de un convenio firmado con Transparencia Internacional –pionero en el  mundo—al día siguiente de iniciado el nuevo Gobierno, recordó.

 

Además,  se aprobó una nueva ley, y nuevos procedimientos, para la organización y funcionamiento del transporte público, apuntó.

Manifestó que también se han desarmado sistemáticamente los aparatos de la coima o mordida y la discrecionalidad en el trámite y el otorgamiento de autorizaciones y permisos en materia de construcciones y urbanización, en materia ambiental, de nuevos proyectos energéticos, de minería y explotación de recursos naturales, entre otros.

 

“En cada caso, hemos venido identificando a los responsables y hemos iniciado el proceso de someterlos a la justicia. En estos dos años, el Ministerio Público ha llevado adelante más investigaciones y procesamientos por casos de corrupción que en el conjunto de los 20 años anteriores”, aseguró el mandatario.

 

La visión a futuro

 

Hernández, en su visión a futuro, reconoció que falta mucho por hacer y por eso destacó que “necesitamos profundizar los procesos de reforma y fortalecimiento institucional  definitivos en las organizaciones públicas que son clave de este proceso, tanto las dedicadas a tareas de contralor en los diferentes ámbitos de la

 

Administración como el conjunto de los operadores de justicia: Policía, Ministerio Público, Poder Judicial y Centros Penitenciarios”.

 

El gobernante indicó que se necesita profundizar la certificación y capacitación del personal de los operadores de justicia, socializarlo en buenas prácticas y dotarlo de la tecnología y el equipo que les permita combatir con éxito delitos cada vez más complejos y delincuentes cada vez más sofisticados.

 

Se necesita dotarlos de verdadera independencia y blindarlos frente a los embates de circuitos delictivos empeñados en involucrarlos como parte de su lógica, transformándolos en engranajes de sus actividades criminales, añadió.

 

Hernández expresó que se necesita proteger a los operadores y sus familias de las amenazas y la extorsión de criminales que han pretendido utilizarlos como herramientas para garantizar su impunidad. 

 

Asimismo, se necesita fortalecer la organización de la fiscalización y la justicia electoral para quebrar definitivamente la infiltración del crimen organizado en las campañas políticas, en todos los niveles, mediante tácticas espurias de financiamiento de campañas, de apoyo a candidatos y de la utilización de prácticas de amedrentamiento.

 

“La derrota definitiva de la impunidad, como la concebimos, requiere, sí, identificar a los delincuentes y a los corruptos en todos los ámbitos, públicos y privados, someterlos a la justicia y castigarlos. Pero no se trata simplemente de una ofensiva concebida como una sucesión de batallas. Para triunfar en esta guerra necesitamos instituciones bien organizadas, fuertes y efectivas en su accionar, que actúen en forma permanente y con reglas claras”, sentenció.

 

“Por sobre todas las cosas, necesitamos ser realistas. El triunfo definitivo en esta guerra no se obtendrá únicamente a partir de victorias simbólicas. Por cierto, éstas hacen falta, y la persecución de los casos emblemáticos sacude fuertemente la percepción pública, pero si no están acompañadas de una verdadera construcción institucional se corre el riesgo de ambientar la continuidad de procesos más generalizados de corrupción e impunidad. Quizá con formas más sutiles, menos visibles, pero más eficaces en el ocultamiento y, eventualmente, con una cobertura mayor de impunidad”, afirmó.

 

Hernández aseguró que hoy se siente la necesidad de “encuadrar todos los esfuerzos que hemos venido desarrollando en un marco institucional con mayor fuerza y garantías de continuidad. Nuestro ánimo es ganar cada batalla. Pero, por sobre todo, garantizar que ganamos la guerra”.

 

El Gobierno hizo su parte

El presidente Hernández recordó que fue su Gobierno quien tomó la iniciativa de proponer en junio pasado la creación de un sistema integral hondureño para combatir la corrupción y la impunidad

 

“Ese es, señoras y señores, el sentido del esfuerzo conjunto que hemos diseñado con el Secretario General de la OEA para la organización y la operación de los equipos de la MACCIH. Queremos la instalación de la MACCIH en Honduras para apoyar, orientar, supervisar y colaborar activamente en el fortalecimiento de las instituciones nacionales, que son las responsables finales de derrotar la corrupción y terminar con la impunidad en el país”, aseveró

 

El Gobierno quiere la MACCIH para instalar normas más actualizadas, las mejores prácticas y garantizar la continuidad de los procesos de fortalecimiento de la independencia, probidad y eficacia de las instituciones nacionales, explicó.

 

Agregó que se acordó integrar la Misión con reconocidos profesionales internacionales y nacionales. Jueces, fiscales, policías y especialistas forenses internacionales que puedan apoyar a nuestro sistema institucional: Ministerio Público, Poder Judicial,  Consejo de la Judicatura, Procuraduría General de la República, Inspectoría de Tribunales, Comisión Nacional de Bancos y Seguros, Tribunal Superior de Cuentas, Dirección Ejecutiva de Ingresos y otras entidades.

 

Los compromisos con la OEA

 

“Como Gobierno, garantizamos a la Misión el más amplio acceso a la información, a las instituciones y sus procesos. Aseguramos hacer de su conocimiento nuestros diagnósticos, estrategias y evaluaciones, y nos comprometimos a acompañar, con todo nuestro respaldo, el cumplimiento de sus tareas según los términos del convenio que hoy firmamos”, prometió el mandatario.

 

Asimismo, indicó que el Gobierno de Honduras se comprometió a brindar todo el apoyo a la organización y operación de un Observatorio del Sistema de Justicia Penal, construido y constituido con la participación plural de la sociedad civil hondureña.

 

“Hay encrucijadas en la vida de las naciones que convocan a comprometer la voluntad colectiva con el avance de las causas más nobles. Las causas que definen de manera decisiva el destino de los pueblos. Siento que éste es uno de esos momentos, y la presente una de esas causas para nuestra patria. Que llegó finalmente la hora de construir la unidad desde la diversidad. Parafraseando a Churchill, el momento de pensar en las próximas generaciones más que en las próximas elecciones”, afirmó.

 

Finalmente, el presidente de la República dijo que  “los tiempos de Dios son perfectos, y hoy la historia nos pone frente al espejo. Con el apoyo de la comunidad internacional, convoco a los hondureños todos a construir un haz de voluntades que nos permita emprender, con responsabilidad y sentido de futuro, la senda del bien común para construir juntos una República mejor, con mejores instituciones, más justa, más transparente y más confiable”.

 

 

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